El club privado huele a humo y piel caliente. Luces rojas parpadean sobre cuerpos que se rozan. Entro sola, el vestido negro pegado a mi cuerpo como una promesa. Lo veo al fondo, alto, ojos oscuros que me clavan. Mi pulso se acelera. Bum-bum. Bum-bum. Cada latido grita: tómalo. Camino hacia él, caderas balanceándose. Nuestras miradas chocan. El aire se espesa. Su mano roza mi brazo. Electricidad. Piel erizada. ‘Ven’, susurra. Lo sigo a un rincón oscuro. El deseo sube como lava. Mi respiración jadea. Quiero su boca. Ahora. Sus dedos en mi nuca. Tiro de su camisa. Botones saltan. Pecho duro bajo mis uñas. El mundo se tiñe de rojo. Solo existimos nosotros. Corazón martilleando. Urgencia en las venas. No hay vuelta atrás.
Sus labios aplastan los míos. Dientes. Lengua invasora. Saboreo su sudor salado. Manos bajan. Arranco su cinturón. Pantalones caen. Mi vestido sube. Bragas rasgadas. Lo empujo contra la pared. Su erección presiona mi entrada. Húmeda. Lista. Empuja. Duro. Profundo. Grito ahogado. Ritmo feroz. Bum-bum contra bum-bum. Sudor gotea entre pechos. Uñas en su espalda. Deja marcas rojas. Él me agarra las caderas. Golpes salvajes. Cada embestida multiplica el fuego. Piernas temblando. Pared fría contra mi espina. Calor de su cuerpo. Gemidos guturales. ‘Más’, exijo. Acelera. Paredes del club vibran con la música. Nosotros vibramos más. Mi clítoris roza su pubis. Explosión cercana. Él gruñe. Semilla caliente inunda. Yo exploto. Ondas. Estrellas. Cuerpo convulsionando. Sudor chorreando. Olor a sexo crudo. Piernas flaquean. Nos deslizamos al suelo. Jadeos entrecortados.
La Fiebre del Deseo
La calma llega lenta. Piel aún ardiendo. Su pecho sube y baja bajo mi mejilla. Corazón latiendo fuerte, pero ya no furioso. Sudor enfría. Pegajoso. Beso su cuello. Salado. Sonrío en la oscuridad. ‘Increíble’, murmura. Asiento. Cuerpo pesado, satisfecho. Sensación de haber tocado el abismo. Vivo. Entera. El club sigue pulsando afuera. Nosotros, en cenizas calientes. Me levanto. Visto lo que queda. Él me mira. Promesa de más. Salgo al aire fresco. Piel hormiguea. Recuerdo cada roce. Cada golpe. Placer total. Devorador. Peligroso. Justo como lo quiero. Mañana, volveré a buscarlo. El fuego nunca se apaga del todo.