La suite del hotel respira lujo oscuro. Ventanas empañadas por la lluvia torrencial. Entro temblando, el corazón un tambor desbocado. Él ya está ahí, camisa entreabierta, ojos como brasas. El aire huele a jazmín y testosterona. Me acerco. Un paso. Dos. Su mano roza mi cintura. Electricidad. Piel que arde al instante. ‘Ven’, susurra, voz ronca. Labios chocan. Salvajes. Dientes muerden. Lengua invade. Mi pulso se acelera, cien por hora. Manos en su pecho, duro, sudoroso. Botones saltan. Pecho expuesto. Pezones erectos bajo mis uñas. Gimo. Bajo. Él empuja contra la pared. Falda sube. Bragas rasgadas. Dedos exploran. Húmeda. Lista. El deseo sube como fiebre. Rojo. Todo rojo. Corazón retumba en oídos. Piernas flaquean. ‘Ahora’, jadeo. Me arrastra al sofá de cuero. Caemos. Ropa vuela. Desnudos. Piel contra piel. Calor abrasador.
Sus manos me abren. Dedos profundos. Ritmo feroz. Grito. Arqueo espalda. Boca en mis pechos. Chupa. Muerde. Dolor placer mezclado. Mi mano baja. Lo agarro. Duro. Pulsante. Late en mi palma. Lo guío. Entra. Brutal. Lleno. Estocadas salvajes. Sofá cruje. Sudor gotea. Gotas saladas en labios. Ritmo acelera. Más fuerte. Más hondo. Uñas en su espalda. Rasgo. Sangre fina. Él gruñe. Animal. Me voltea. A cuatro patas. Entra por detrás. Golpes secos. Pared tiembla. Lluvia ahoga gemidos. Pelo jalado. Cabeza atrás. Exposición total. Clítoris palpita. Mano suya roza. Explosión cerca. ‘No pares’, suplico. Acelera. Carne contra carne. Chapoteo húmedo. Orgasmo sube. Tsunami. Grito ronco. Convulsiono. Él sigue. Implacable. Semilla caliente. Dentro. Colapso.
La Fiebre
Cuerpos pegados. Sudor enfría. Alientos entrecortados. Lluvia susurra ahora. Su mano en mi vientre. Tierna. Piel aún quema. Marcas rojas en muslos. Muerdo labio. Sabor a él. Único. Vivido. Corazón baja ritmo. Paz ardiente. Ojos se encuentran. Sonrisa cómplice. ‘Otra vez’, murmura. Río. Bajo. Pero sé. Cenizas humean. Mañana duele. Vale. Placer total. Devorador. Peligroso. Me visto lento. Piernas débiles. Puerta cierra. Noche eterna en piel.