La suite de hotel olía a lujo y pecado. Luces tenues. Cortinas pesadas. Él entró primero. Camisa desabotonada. Ojos que me desnudaban. Mi corazón latía fuerte. Ya. Demasiado fuerte. Me acerqué. Su aliento caliente en mi cuello. Manos ásperas rozando mi cintura. ‘No pares’, murmuré. El deseo subía. Rojo. Ardiente. Mi piel se erizaba. Pezones duros contra la blusa. Él sonrió. Malo. Peligroso. Me empujó contra la pared. Boca en mi boca. Lengua invasora. Mordí su labio. Sangre. Salada. Mi pulso tronaba en las sienes. Manos bajando. Falda arriba. Bragas húmedas. Tocó. Dedos expertos. Gemí. Bajo. Animal. Todo rojo. Fiebre. No razonar. Solo poseer.
Sus dedos entraron. Dos. Profundos. Ritmo rápido. Mi coño chorreaba. Piernas temblando. Lo miré. Ojos negros de lujuria. ‘Fóllame ya’, supliqué. Él rio. Grave. Me levantó. Cama king size. Sábanas blancas. Me tiró. Desnuda en segundos. Él encima. Polla dura. Gruesa. Golpeando mi muslo. La agarré. Caliente. Pulsante. La guié. Adentro. Lento al principio. Luego salvaje. Embestidas brutales. Cama crujiendo. Sudor goteando. Pechos rebotando. Gemidos míos. Altos. Rotos. Él gruñía. ‘Mía’. Manos en mi culo. Profundo. Más. Ritmo cardíaco desbocado. Piel pegajosa. Olor a sexo. Piernas enredadas. Uñas clavadas en su espalda. Roja. Marcas. Él aceleró. Fuerte. Implacable. Orgasmo subiendo. Oleadas. Grité. Explosión. Él siguió. Semilla caliente. Dentro. Colapsamos. Brasero. Cenizas próximas.
La Fiebre del Deseo Irresistible
Respiraciones jadeantes. Cuerpos entrelazados. Sudor enfriándose. Piel aún ardiendo. Toques suaves ahora. Besos perezosos. ‘Increíble’, susurró. Sonreí. Exhaustos. Únicos. El corazón bajaba. Lento. Pulsos calmándose. Miré el techo. Lámparas doradas. Real. Tan real. Marcas en mi piel. Moretones. Su semen goteando. Prueba. Algo único. Peligroso. Lo abracé. Calor residual. No arrepentimiento. Solo plenitud. La noche nos había devorado. Y renacido. Cenizas calientes. Listas para más.