La suite de hotel huele a lujo y pecado. Luces tenues. Cortinas pesadas. Él entra. Ojos oscuros. Mi pulso se acelera. Sudor en la nuca. Me acerco. Su aliento caliente roza mi oreja. ‘No pienses’, susurra. Manos en mi cintura. Fuerte. Urgente. Mi piel arde. Corazón latiendo como tambor. Lo empujo contra la pared. Boca en su cuello. Salado. Dulce. Sus dedos desabrochan mi blusa. Botones saltan. Pechos libres. Él gime. Bajo. Animal. Piernas temblando. Lo arrastro al sofá de cuero. Caemos. Pesados. Mi falda sube. Sus manos ahí. Entre mis muslos. Húmeda ya. Listo para él. Respira rápido. Yo también. Todo rojo. Fiebre sube. No hay vuelta atrás.
Sus labios devoran los míos. Dientes. Lengua invasora. Grito bajito. Manos en su camisa. Rasgo. Botones vuelan. Pectorales duros. Sudor perlando. Lo monto. Cadera contra cadera. Fricción. Calor insoportable. Él agarra mis nalgas. Aprieta. Duele rico. Me voltea. Boca abajo. Sobre el sofá. Espalda arqueada. Su peso encima. Pene duro contra mí. Entrando. Lento al principio. Luego brutal. Empuja. Profundo. Grito. Placer quema. Ritmo salvaje. Piel contra piel. Sudor gotea. Corazón explota. Uñas en su espalda. Marca. Él gruñe. Más fuerte. Más rápido. Vientre contra mi culo. Golpes secos. Jadeos. Olores mezclados. Sexo. Sudor. Almizcle. Piernas abiertas. Dedos en mi clítoris. Frota. Explosión cerca. Tiembla todo. Él dentro. Pulsando. Llenándome. Grito su nombre. No sé cuál es. No importa. Pierdo control. Orgasmo arrasa. Ondas. Brutales. Él eyacula. Caliente. Dentro. Colapso.
La Fiebre del Deseo Irresistible
Cuerpos pegados. Sudor enfría. Respiraciones calmándose. Aún dentro de mí. Suave ahora. Besos en la espalda. Lentos. Piel erizada. Me giro. Ojos se encuentran. Sonrisa cómplice. Salgo de él. Líquido baja por muslos. Prueba en dedos. Salado. Compartimos. Lenguas perezosas. Nos separamos. Hojalata en la mesita. Bebo. Frío alivia garganta seca. Él se levanta. Desnudo. Perfecto. Voy al baño. Espejo empañado. Mejillas rojas. Labios hinchados. Sonrío. Vuelvo. Cama king size. Nos hundimos. Sábanas frescas. Abrazo. Calor residual. Sus dedos trazan mi espina. Cosquillas. Susurro: ‘Fue perfecto’. Él asiente. Sueño viene. Cuerpo saciado. Músculos laxos. Mañana no existe. Solo esto. Cenizas calientes. Quemadura eterna. Algo único. Vivo.