La puerta de la suite se cierra con un clic seco. El aire huele a lujuria contenida. Hotel de cinco estrellas, piso 25, luces tenues de neón filtrándose por las cortinas. Él está ahí, camisa desabotonada, ojos como brasas. Mi pulso se acelera. Bum-bum. Bum-bum. Cada latido grita: tómalo ya. Me acerco. Su aliento caliente roza mi cuello. Manos temblorosas en mi cintura. La falda sube sola. Piel contra piel. El calor sube desde el estómago, quema el pecho. Quiero devorarlo. Labios chocan. Dientes muerden. Lengua invade. Saliva dulce y salada. Mi clítoris palpita, húmeda ya. No hay vuelta atrás. Todo rojo. Fiebre pura. Sus dedos bajan, rasgan la tanga. Gimo bajo. El mundo se reduce a esto: su olor, su fuerza, mi hambre. Corazón desbocado. Sudor perla en mi frente. Lo empujo contra la pared. Botones saltan. Pecho desnudo, duro. Lo lamo. Salado. Ardiente. Mi coño arde, vacío, exigiendo. Él gruñe. Manos en mi pelo. Tira. Duele rico. Piernas débiles. Caigo de rodillas. Pantalón abajo. Polla erecta, venosa, palpitante. La miro. La quiero. Boca abierta. La trago. Profundo. Garganta llena. Él jadea. Empuja. Lágrimas de placer. Fiebre total. No razono. Solo instinto. Carne. Calor.
Sus manos me levantan. Cama king size, sábanas crujientes. Me arroja. Piernas abiertas. Él encima. Peso delicioso. Polla roza mi entrada. Mojada, lista. Empuja. Uno. Dos. Profundo. Lleno. Grito. Paredes vaginales estiran. Ritmo brutal. Bum-bum contra bum-bum. Sudor gotea de su frente a mi pecho. Pezones duros, mordidos. Dolor-placer. Uñas en su espalda. Rasgo. Sangre leve. Él acelera. Salvaje. Animal. Coño chorreando. Sonidos húmedos. Chapoteo obsceno. Giro. A cuatro patas. Entra más hondo. Golpes al culo. Rojo. Quema. Mano en mi garganta. Aprieta. Oxígeno escaso. Mareo gozoso. Polla late dentro. Mi orgasmo sube. Ola gigante. Exploto. Espasmos. Grito ahogado. Él no para. Más fuerte. Sudor nos une. Piel resbaladiza. Cambiamos. Yo arriba. Cabalgo. Senos rebotan. Manos en ellos. Pellizca. Duele. Rico. Ritmo mío. Rápido. Feroz. Sus ojos vidriosos. Gruñe mi nombre. Vacio y lleno. Clítoris frota su pubis. Segundo orgasmo. Brutal. Piernas tiemblan. Él voltea. Misión. Piernas sobre hombros. Penetra total. Útero golpeado. Lágrimas reales. Placer insoportable. Él tiembla. Corre. Dentro. Calor líquido. Lleno. Colapso. Brasero extinguido.
La Fiebre
Respiro agitado. Cuerpos pegados, sudor fríos ahora. Su semen sale lento, mezcla con mis jugos. Huele a sexo puro. Corazón baja. Bum… bum… normal. Piel aún caliente, marcas rojas en cadera, cuello. Beso suave. Labios hinchados. Risa baja. ‘Joder, qué fuego’. Sí. Único. Vivo. Me levanto. Piernas flojas. Ducha caliente. Agua lava, pero no el recuerdo. Vuelvo. Él duerme. Lo miro. Satisfecho. Yo también. Cenizas calientes. Mañana, nada. Solo esto: noche devorada. Intensidad bruta. Placer total. Peligroso. Adictivo. Corazón late suave. Pero sé: volverá la fiebre.