El club privado huele a humo y piel caliente. Luces rojas parpadean sobre cuerpos que se rozan. Lo veo al fondo del bar. Ojos negros, sonrisa lobuna. Mi pulso se acelera. Un trago de whisky quema la garganta. Me acerco. Su mano roza mi cintura. Electricidad. ‘Ven’, susurra. Subimos las escaleras. Habitación oscura. Puerta cierra con clic. El aire es espeso. Mi blusa se pega al sudor. Él me empuja contra la pared. Boca en mi cuello. Dientes. Jadeo. Manos bajan mi falda. Piernas tiemblan. Todo rojo. Deseo sube como lava. No hay vuelta atrás. Corazón late fuerte. Piel arde. Quiero devorarlo.
Sus dedos entran. Húmeda ya. Gimo bajo. Me arrastra a la cama. Ropa vuela. Desnuda. Él encima. Peso duro. Polla erecta roza mi muslo. Mordisco en el hombro. Duele rico. Piernas abiertas. Entra de golpe. Lleno. Grito. Ritmo feroz. Caderas chocan. Sudor gotea. Uñas en su espalda. Rasguño. Él gruñe. Más profundo. Paredes aprietan. Olas suben. Bombeo salvaje. Pelo enredado. Boca busca lengua. Saliva. Calor insoportable. Giro. Arrodillada. Él atrás. Agarra caderas. Golpes secos. Piel roja. Clit hinchado. Toco. Explosión cerca. No pares. Pierdo control. Grito su nombre. No sé cuál es. Vacío total.
La Fiebre
Me voltea. Misión. Piernas en hombros. Entra lento. Tortura. Luego fiero. Pechos rebotan. Manos aprietan. Dolor placer. Ojos fijos. Sudor en gotas. Corazón truena. Orgasmo rompe. Convulsiono. Él sigue. Semilla caliente. Dentro. Colapso. Brazos débiles. Piel pegada. Respira agitado. Beso suave. Ahora. Cenizas. Temblor queda. Marcas en piel. Dolor dulce. Mirada cómplice. Silencio roto por jadeos. Mundo afuera borroso. Viví. Intenso. Peligroso. Único. Mañana olvido. Pero esta noche. Eterna.