La suite del hotel relucía bajo las luces tenues de la ciudad. Lluvia golpeaba las ventanas. Él, un desconocido del bar abajo, ojos oscuros como pozos. Mi corazón latía fuerte. Ya en el ascensor, su mano rozó mi cintura. Calor subió por mi piel. Puertas cerradas. Lo empujé contra la pared. Sus labios capturaron los míos. Duros. Urgentes. Lengua invadiendo. Mi aliento se cortaba. Manos en mi blusa. Botones saltando. Pechos expuestos al aire frío. Pezones duros. Él gruñó. Bajó la cabeza. Mordió suave. Dolor dulce. Mi pulso tronaba en oídos. Piernas temblaban. Lo arrastré al sofá de cuero negro. Caímos. Faldas subiendo. Sus dedos en mis muslos. Húmeda ya. Olía a deseo. Corazón desbocado. Todo rojo. Fiebre pura. No razonaba. Solo quería poseerlo. Entero.
Sus manos rasgaron mi tanga. Tiró lejos. Dedos entraron. Dos. Profundos. Gemí alto. Cuerpo arqueado. Ritmo cardíaco como tambor de guerra. Sudor perlando mi frente. Él se quitó la camisa. Pecho ancho. Músculos tensos. Piel caliente contra la mía. Besos en cuello. Mordidas. Marcas rojas. Mi mano bajó. Zipper abierto. Polla dura. Gruesa. La apreté. Él jadeó. ‘Ahora’, susurró ronco. Lo monté. Sobre el sofá. Entró de golpe. Llenándome. Dolor y éxtasis. Caderas chocando. Sudor goteando. Ritmo feroz. Uñas en su espalda. Rasguños rojos. Gemidos salvajes. Paredes temblando. Él me volteó. De rodillas. Espalda arqueada. Entró atrás. Fuerte. Profundo. Pelo jalado. Control mío perdido. Cada embestida multiplicaba placer. Calor en vientre. Piel ardiendo. Corazón a punto de explotar. Orgasmo construyéndose. Brutal. Inevitable. Gritó mi nombre. Falso. No importaba. Semilla caliente dentro. Colapsamos. Brasero extinguido.
La Fiebre
Piel pegajosa. Sudor enfriándose. Corazón aún galopando. Él a mi lado. Dedos entrelazados. Silencio roto por lluvia. Beso suave en hombro. Marcas violetas en mi cuello. Dolor sordo. Placer residual. Me giré. Ojos encontrándose. Sonrisa cómplice. ‘Inolvidable’, murmuró. Asentí. Cuerpo pesado. Piernas débiles. Almohada oliendo a sexo. Brazo sobre mí. Calor persistente. No arrepentimiento. Solo saciedad. Mundo afuera olvidado. Esta noche, única. Cenizas calientes. Listas para nueva llama. Me dormí así. Marcada. Viva.