La puerta de la suite del hotel se cierra con un clic seco. Aire cargado de jazmín y humo. Él está ahí, en la penumbra, camisa abierta mostrando pecho velludo. Mis ojos lo recorren. Corazón late fuerte, como tambor en la oscuridad. Sudor perla mi escote. No hablamos. Solo miradas que queman. Me acerco. Su aliento roza mi cuello. Manos grandes me atrapan la cintura. Jadeo. Piel contra piel. El calor sube, rojo, furioso. Botones saltan. Falda cae al suelo. Sus dedos arañan mis muslos. Urgencia me invade. Quiero devorarlo. Labios chocan, dientes muerden. Lengua busca lengua. Mi clítoris palpita ya, húmedo, ansioso. Lo empujo al sofá. Piernas abiertas. Su erección presiona contra mí. Pulso enloquece. 180 latidos. Todo rojo. Fiebre total. No hay vuelta atrás.
Sus manos rasgan mi blusa. Tetas libres, pezones duros como piedras. Los chupa. Mordiscos que duelen rico. Gimo alto. Cuerpo arqueado. Lo monto. Pantalón abajo. Polla gruesa, venosa, lista. La agarro. Caliente, pulsante. Froto contra mi coño empapado. Entra de golpe. Ahhh. Lleno. Estirado al límite. Cabalgo salvaje. Sudor gotea. Piel pega piel. Chapoteo obsceno. Ritmo frenético. Sus uñas en mi culo. Azota. Duele. Placer multiplica. Giro. De espaldas. Me penetra más hondo. Gruñe como bestia. Yo grito. Orgasmo cerca. Ondas calientes. Lo aprieto. Él embiste. Semilla caliente inunda. Colapso. Pero no para. Me voltea. Boca en mi coño. Lengua lame todo. Succiono su polla. 69 sudoroso. Salado, mío. Dedos en mi ano. Presiona. Entro yo también. Doble invasión. Explosión. Chorros míos. Traga. Yo trago. Cuerpos temblando. Paredes tiemblan con nosotros. Suelo alfombrado testigo. Espejo refleja our orgía. No filtros. Solo carne cruda.
La Fiebre
Respiro entrecortado. Cae sobre mí. Peso delicioso. Piel pegajosa, ardiendo aún. Besos lentos ahora. Mordiscos suaves. Dedos recorren curvas. Mi corazón baja a 100. Sudor enfría. Cenizas calientes. Risas roncas. ‘Eres fuego’, murmura. Yo sonrío, exhausta. Piernas flojas. Coño sensible, latiendo. Nos duchamos. Agua caliente lava pecados. Pero el aroma queda. En la piel. En el alma. Salimos envueltos en toallas. Cama king size nos traga. Brazos me envuelven. Sueño profundo. Mañana, adiós. Pero esta noche, única. Viví el borde. Placer total. Devorador. Peligroso. Lo cambiaría por nada. Mi confesión queda aquí, ardiente para siempre.