La suite de hotel huele a jazmín y prohibición. Puerta cierra con clic seco. Él entra, corbata suelta, ojos hambrientos. Yo, en lencería negra, piel erizada. Aire pesado. Corazón martillea en pecho. Se acerca. Dedos rozan mi brazo. Calor sube como lava. ‘No puedo esperar’, murmura. Labios chocan. Brutales. Lenguas enredan. Manos tiran ropa. Camisa vuela. Faldas suben. Pechos duelen de tensión. Suspiro hondo. Piernas tiemblan. Lo empujo contra pared. Boca en cuello. Mordisco. Gime. Manos en mi culo. Aprieta fuerte. Piel quema. Ritmo cardíaco acelera. 180 por minuto. Todo rojo. Deseo ciega. Quiero devorarlo. Ahora.
Sus dedos bajan. Encuentran humedad. Jadeo. ‘Tan lista’, gruñe. Piernas abren solas. Lo arrastro a cama. King size. Sábanas blancas esperan suciedad. Me tumba. Boca en pechos. Chupa duro. Pezones erectos arden. Arqueo espalda. Uñas clavan su espalda. Rasguños rojos. Él ríe salvaje. Pantalón baja. Polla dura salta. Gruesa. Venosa. La agarro. Late en palma. Bombeo lento. Gemido gutural. ‘Fóllame’, suplico. Voz ronca. Piernas envuelven cadera. Entrada lenta. Primero. Estira. Duele placer. Empuja hondo. Lleno total. Grito ahogado. Ritmo empieza. Lento. Profundo. Sudor perla frentes. Pieles chocan. Clap clap. Acelera. Fuerte. Brutal. Cama cruje. Manos atan muñecas a cabecero. Con corbata. Sumisa. Salvaje. Boca en oreja. ‘Mía’. Empala. Clit frota. Olas suben. Explosión cerca. Gritos. ‘Más’. Dedos en pelo. Tira. Boca sella. Lengua invade. Cuerpos fusionan. Sudor gotea. Almohadas mojadas. Piernas queman. Muslos tiemblan. Orgasmo golpea. Convulso. Él sigue. No para. Segunda ola. Gritamos juntos. Semilla caliente inunda. Calor interno. Colapso.
La Fiebre del Deseo Irresistible
Cuerpos pegados. Sudor enfría lento. Respiraciones jadeantes calman. Pulso baja. 90. 70. Piel aún arde. Roce leve. Beso suave. Ojos cierran. Suite silenciosa. Jazmín persiste. Marcas moradas en cuello. Rasguños sangran leve. Sonrío. Placer total. Devorador. Peligroso. Vuelvo a mí. Él duerme. Brazo sobre pecho. Real. Único. Cenizas calientes. Quema sigue. Mañana duele. Vale cada latido.